domingo, 15 de febrero de 2026

Los Hermanos de HELIÓPOLIS

Testificamos públicamente que Dios ha derramado sobre nosotros una luz especial, por la cual podemos conocer su voluntad y las maravillas de su creación. No buscamos oro ni riquezas perecederas, sino la sabiduría que conduce a la regeneración del hombre. Nuestro tesoro es la ciencia del corazón y del espíritu.*

Los hombres marchan por distintos caminos; quien los siga y compare verá surgir extrañas figuras; figuras que parecen pertenecer a aquella escritura difícil y caprichosa que se encuentra en todas partes: sobre las alas, sobre la cáscara de los huevos, en las nubes, en la nieve, en los cristales, en la configuración de las rocas, sobre el agua congelada dentro y fuera de las montañas, de las plantas, de los animales, de los hombres, en los resplandores del cielo, sobre los discos de vidrio y de resina, cuando se frotan y palpan; en las limaduras que se adhieren al imán y en extrañas conjeturas del azar... Se presiente la clase de gramática de esa escritura singular; pero dicho presentimiento no quiere concretarse a un término, ni adaptarse a una fórmula definida; más bien rehúye convertirse en el origen. Parece como si un hechizo paralizase el entendimiento de los hombres. Sus deseos, sus pensamientos, no se condensan más de un instante. Sus intuiciones afloran, pero poco después todo vuelve a presentarse inexacto ante sus ojos.”

A menudo nos contaba cómo, siendo todavía un niño, su inclinación a ejercitar los sentidos, a ocuparse de ellos y satisfacerlos, no le dejaba apenas tiempo libre. Contemplaba las estrellas y reconstruía en la arena su posición y recorrido. Sin pausa, dirigía su mirada al océano del aire, admirando su transparencia, sus evoluciones, sus nubes, sus luces, y su contemplación no conocía fin. Recogía y coleccionaba piedras, flores, escarabajos de todas las especies y los colocaba de diferentes maneras, en filas, en series. Observaba con suma atención a los seres humanos y a los animales, y se sentaba a la orilla del mar buscando conchas. En su interior,le prestaba atención al crecimiento de su pensamiento y sus sentimientos. Cuando se hizo mayor, iba de aquí para allá, visitando otros parajes, descubriendo mares desconocidos, respirando un aire nuevo. Así fue como vio estrellas nunca vistas, examinó plantas, animales, seres desconocidos, descendió al fondo de las cavernas, vio los diferentes colores de las estratificaciones que componen la estructura terrestre, y moldeó con fuerza la arcilla hasta darles sus curiosas formas a las rocas.

Poco después alguien dijo: «La Escritura Sagrada no necesita explicación. Quien dice la verdad está lleno de vida eterna y sus escritos se nos muestran en prodigiosa afinidad con el auténtico misterio, siendo estos una emanación de la sinfonía del Universo».
(NOVALIS)

“Nuestra tarea no consiste en revelar indiscretamente los secretos del Arte, sino en conservarlos fielmente, para que los Hermanos de Heliópolis puedan un día recoger esta síntesis y perpetuar la doctrina.”

“El templo solar no era un monumento religioso en el sentido moderno, sino un instrumento de conocimiento, destinado a provocar en el iniciado la iluminación interior.”

“El verdadero Rosa-Cruz es aquel que ha encontrado en sí mismo el principio viviente de la Luz, y ha hecho de su corazón un templo.”

“Los filósofos alquímicos buscaban transmutar los metales viles en oro; el verdadero iniciado busca transmutar los elementos más bajos de su naturaleza en perfección espiritual.

El laboratorio del Rosa-Cruz es el corazón del hombre; su fuego es la aspiración; su alambique es el sufrimiento; y su oro es la sabiduría.

Esta es la Gran Obra de los sabios, ocultada bajo símbolos y alegorías.”

R+C
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXVI ©

No hay comentarios:

Publicar un comentario