domingo, 15 de febrero de 2026

Chillin' with BAPHOMETH


“El sabio encontrará nuestra piedra hasta en el estiércol - escribe el Cosmopolita - mientras que el ignorante no podrá creer que se encuentre en el oro'. Es así como el plano del edificio cristiano nos revela las cualidades de la materia prima, y su preparación, por el signo de la Cruz, lo cual, para los alquimistas, tiene por resultado la obtención de la primera piedra, piedra angular de la Gran Obra Filosofal. Sobre esta piedra edificó Jesús su iglesia; y los francmasones medievales siguieron simbólicamente el ejemplo divino. Pero, antes de ser tallada para servir de base a la obra de arte gótica, y también a la obra de arte filosófica, dábase a menudo a la piedra bruta, impura,  material y grosera, la imagen del diablo. 

Nótre Dame de París poseía un jeroglífico semejante, que se encontraba bajo la tribuna, en el ángulo del recinto del coro. Era una figura de diablo, que abría una boca enorme, en la cual apagaban los fieles sus cirios,  de suerte que el bloque esculpido aparecía manchado de cera y de negro de humo. El pueblo llamaba a esta imagen Maistre Pierre du Coignet, cosa que no dejaba de confundir a los arqueólogos. Ahora bien, esta figura destinada a representar la materia inicial de la Obra, humanizada bajo el aspecto de Lucifer (portador de luz, la estrella de la mañana) era el símbolo de nuestra piedra angular, la piedra del rincón, la piedra maestra del rinconcito. 'La piedra que los constructores rechazaron - escribe Amyraut - ha sido convertida en la piedra  maestra del ángulo, sobre la que descansa toda la estructura del edificio, pero es también escollo y piedra de escándalo, contra la cual tropiezan para su desgracia.' 

“Es la imagen sintética en la que los Iniciados del Templo habían agrupado todos los elementos de la alta ciencia y tradición de la Gran Obra. (...) Jamás fue un ídolo, como algunos lo han creído, sino tan solo un emblema completo de las tradiciones secretas de la orden Templaria, empleado, sobre todo exteriormente como paradigma, sello de caballería y signo de reconocimiento.

Así representado el Baphomet, constituía una grosera forma de animal, imprecisa y de identificación problemática. Eso explicaría, sin duda, la diversidad de las descripciones que de él se han hecho  y en las cuales se ve al Baphomet como una cabeza de muerto aureolada, a veces, como una cabeza de Hapi egipcio, de buco y, mejor aún de ¡Satán en persona! Simples impresiones sobre él que se han confeccionado, muy distanciadas de la realidad. Y esas imágenes tan poco ortodoxas son las que, por desgracia, han contribuido a materializar sobre los sabios caballeros del templo, la acusación de satanismo y brujería, que se convirtió en uno de los motivos de su condena: Era un gato negro que a las 12 de la noche aparecía en los capítulos templarios,  para ser adorado por los asistentes.
(FULCANELLI)

Esta carta está atribuida a la letra 'Ayin, que significa Ojo, y está asignada en el Zodíaco a Capricornio. En las Eras Oscuras del cristianismo fue completamente mal entendida. Eliphaz Lévi la estudió muy en profundidad debido a la relación de la carta con la magia ceremonial, su tema favorito, y la volvió a diseñar equiparándola con Baphomet, el ídolo con cabeza de asno de los Caballeros del Temple. Pero en esta época la investigación arqueológica no había llegado aún muy lejos; no se conocía perfectamente la naturaleza de Baphomet. Lévi acertó al menos a identificar al macho cabrío representado en la carta con Pan.

Esta carta representa la energía creativa en su forma más material; en el Zodíaco, Capricornio ocupa el Cenit. Es el signo más exaltado; es el macho cabrío que salta furioso sobre las cimas de la tierra. El signo está regido por Saturno, quien fomenta la consciencia de la personalidad y la perpetuidad. En este signo está exaltado Marte, quien muestra en su mejor aspecto la energía ígnea, material, de la creación. La carta representa a Pan Pangenetor, El que Todo lo Engendra.

La fórmula de esta carta es, pues, el darse perfecta cuenta del valor de todas las cosas existentes. Él no se regocija menos en lo escabroso y lo estético que en lo plácido y lo fértil. Todas las cosas le exaltan igualmente. Representa el descubrimiento del éxtasis en cada fenómeno por repugnante que en sí sea; él trasciende todas las limitaciones; es Pan, es Todo.
(M. THERION)
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXVI ©

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