
La primera palabra de la obra UBU ROI: Merdre! provocó un motín de quince minutos en su estreno y catapultó a Alfred Jarry a la fama. A partir de entonces, el escritor vivió bajo la influencia de las leyes de la Patafísica. La palabra no sólo era obscena, sino que simbolizaba un acto de rebelión contra el lenguaje convencional y las normas burguesas, encarnando un descontento profundo y una crítica al status quo cultural de su tiempo.
La palabra ‘MERDRE!’ encapsula el espíritu patafísico de soluciones imaginarias. La Patafísica no es simplemente una burla del conocimiento científico; se centra en el absurdo y lo irracional como principios que gobiernan el universo. En UBU ROI, 'Merdre' es la piedra angular de este enfoque. Representa el caos subyacente al orden aparente del lenguaje y del pensamiento. La reacción violenta del público, desde abucheos hasta riñas físicas, muestra cómo Jarry logró materializar en una sola palabra la ruptura total con la tradición teatral y social.*
“Alfred Jarry entendió que el mundo es una gran broma, pero no una broma cruel, sino una broma cósmica. La Patafísica es su forma de reírse del Universo mientras lo explora. Es un juego, sí, pero un juego que nos enseña más sobre la vida que cualquier ciencia o filosofía. (…) Jarry nos mostró que el Universo no tiene sentido, y que eso no es algo trágico, sino liberador. La vida es un juego de azar, y la Patafísica es nuestra manera de jugar sin miedo, es el arte de tomar lo absurdo con la mayor seriedad posible. Es la ciencia que no tiene ninguna utilidad, la respuesta a preguntas que nadie se atrevería a formular.”
“Los juegos surrealistas eran más que entretenimiento: eran una forma de sabotear la razón, de abrir puertas a lo inesperado. Cada vez que jugábamos, creábamos un universo paralelo, un espacio donde las reglas eran subvertidas y el azar era rey. La Oficina de Investigaciones Surrealistas no investigaba el mundo exterior, sino el interior: los sueños, las obsesiones, los deseos que nos gobiernan en secreto.”
“Dadá es el rechazo total. Es decir no a todo: al arte, a la política, a la moral, a la historia. Es un grito de desesperación, pero también un acto de creación, porque en la destrucción hay siempre un germen de lo nuevo. Dadá es caos, pero un caos necesario, un caos que limpia el terreno para que algo diferente pueda crecer.”
“El éxtasis es el objetivo final del arte, del ritual, de la magia. Es ese instante de comunión total, cuando el tiempo se detiene y todo se vuelve uno. Pero el éxtasis no es placentero: es una quemadura, un estallido que nos arranca de nosotros mismos. Es, en cierto sentido, una pequeña muerte.”
“Dadá no es una escuela, es una herida abierta en el rostro del arte y de la sociedad.”
(EL MOMO)
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXVI ©
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