
“No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú ya eres el monarca de tu propia piel; tu inviolable libertad sólo espera completarse en el amor de otros monarcas: una política del sueño, urgente como el azul del cielo. Despojarse de todos los derechos y dudas ilusorias de la historia exige la economía de una legendaria edad de piedra; chamanes y no curas, bardos y no señores, cazadores no policías, recolectores de pereza paleolítica, dulces como la sangre, van desnudos como un signo o pintados como pájaros, en equilibrio sobre la ola de la presencia explícita, sobre el ahora y siempre sin relojes.
Los agentes del caos dirigen candentes miradas a cualquiera que sea capaz de atestiguar su condición, su fiebre de lux et voluptas. Sólo estoy despierto en lo que amo y deseo hasta el punto del terror; todo lo demás no es sino mobiliario amortajado, anestesia cotidiana, cagadas mentales, aburrimiento subreptil de los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.”
“La reacción o el choque estético provocados por el Terrorismo Poético en la audiencia han de ser al menos tan intensos como la agitación propia del terror -asco penetrante, excitación sexual, asombro supersticioso, miedo Dadá, una ruptura intuitiva repentina- no importa si el Terrorismo Poético va dirigido a una sola o a muchas personas, no importa si va "firmado" o es anónimo, si no transforma la vida de alguien (aparte de la del artista) es que no funciona.”
“No hagas Terrorismo Poético para otros artistas, hazlo para gente que no repare (al menos por un momento) en que lo que has hecho es arte. Evita las categorías artísticas reconocibles, evita la política, no te quedes a discutir, no seas sentimental; sé implacable, arriésgate, practica el vandalismo sólo en lo que debe ser desfigurado, haz algo que los niños puedan recordar toda la vida -pero no seas espontáneo a menos que la Musa del Terrorismo Poético te posea-. Vístete. Deja un nombre falso. Sé legendario. El mejor Terrorismo Poético está contra la ley, pero que no te pillen. Arte como crimen; crimen como arte.”
“El Sabotaje del Arte busca ser perfectamente ejemplar y a un tiempo retener cierto elemento de opacidad -no propaganda sino choque estético- terriblemente directo pero sutilmente angulado también; acción-como-metáfora.
El Sabotaje del Arte es la cara oculta del Terrorismo Poético -creación-a-través-de-la-destrucción- pero no ha de servir a Partido alguno, ni al nihilismo, ni siquiera al arte mismo. Tal como al desterrar las ilusiones se intensifican los sentidos, así la demolición de la plaga estética dulcifica el aire del mundo del discurso, del Otro. El Sabotaje del Arte sólo sirve a la conciencia, a la atención, a la vigilia. El Sabotaje del Arte va más allá de la paranoia, más allá de la desconstrucción -la crítica definitiva- ataque físico al arte ofensivo -jihad estética.”
“Las obras de arte individuales (incluso las peores) son en gran medida irrelevantes -el Sabotaje del Arte busca dañar aquellas instituciones que se sirven del arte para limitar la conciencia y enriquecerse con castillos en el aire. Este o aquel poeta o pintor no ha de ser condenado por una falta de visión - pero las ideas malignas sí que pueden ser asaltadas a través de los artefactos que generan.”
(HAKIM BEY)
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXVI ©
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