sábado, 27 de diciembre de 2025

La Nomenclatura del Huevo Filosófico

“Soy el HUEVO de la Naturaleza, que sólo conocen los sabios, los cuales piadosos y modestos, engendran de mí el Pequeño Mundo preparado por Dios muy bueno y muy grande para los hombres, aunque se lo dé a muy pocos (muchos lo desearán en vano), para que hagan bien a los pobres con este tesoro mío. Y que no pongan su espíritu y se entreguen al Oro que debe perecer.”

“El huevo de la naturaleza, como me llaman, conocido por la mayoría de los sabios. Generalmente me dan el nombre de mercurio sutil. Como dragón viejo, como anciano, estoy lejos y cerca. Emprendo fácilmente el vuelo, a no ser que se me ate con mesura. Tengo múltiples formas, colores y figuras, llevo en mí el vigor del varón y de la hembra.

Filaleteo enseña que toda la Obra filosófica se desarrolla en un solo recipiente, sin interrupciones ni multiplicidad de operaciones externas. El vaso debe permanecer cerrado desde el inicio hasta la consumación, pues en él la materia se comporta como un embrión en gestación. Nada debe entrar ni salir, porque el espíritu contenido es volátil y huiría si encontrase una sola abertura. El filósofo insiste en que no hay verdadera alquimia sin esta clausura perfecta, ya que la Naturaleza misma actúa siempre en recipientes cerrados cuando engendra vida.

 ... y sabiendo lo que sabía, de huevos hizo custodiar su casa el pintor-mago Dalí, fortificándola ante el Cosmos, aislándola del fin, a la vez que uniéndola al Todo, con el mismo propósito que animara a los antiguos incas, que esculpieron enormes huevos negros de casi quince metros de altura.

En alquimia el huevo representa el caos, según lo concibe el adepto; la prima materia en la que está cautiva el alma del mundo. Del huevo, simbolizado por el recipiente redondo de cocción, brotan en vuelo el águila o el Fénix.

Nuestra piedra nace, crece y se perfecciona en un solo vaso. Así como el polluelo se forma dentro del huevo sin recibir cosa alguna del exterior, del mismo modo nuestra materia alcanza su perfección sin añadidura ni sustracción.

Así como la Naturaleza encierra la vida en un huevo para protegerla del caos exterior, el Adepto debe crear en sí mismo un recinto sellado donde la Obra pueda desarrollarse sin contaminación.

Todo el magisterio se cumple en un vaso de vidrio, redondo como un huevo, en el cual los elementos se disuelven y se reconcilian.

Desde fuera cualquiera rompe un huevo, pero desde adentrito, sólo el pinche tiempo.

“Muchos serán purificados, blanqueados y puestos a prueba; 
y los malvados harán el mal y ningún malvado 
lo comprenderá, pero los inteligentes 
sí lo comprenderán.”

 *La nomenclatura del huevo es el misterio del Arte.

1. Huevo de Dios.
2. Mar de Leche.
3. Secreto luminoso.
4. Frescor de los huesos.
5. Tierra Viva.
6. Joya lúcida.
7. Bálsamo radiante.
8. Eva olorosa.
9. Diluvio de gracia.
10. Matriz del sol.
11. Luna de pureza.
12. Madre de los dioses.
13. Agua respalndeciente.
14. Remedio sublime.
15. Aureola de los santos.
16. Pulpa nutritiva.
17. Luz palpable.
18. Salud del cuerpo y del alma.
19. Amante diáfana.
20. Cuna de los mundos.
21 Carne de Dios.
22. Nodriza de los astros.
23. Lluvia germinativa.

S.D.G.
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXV ©

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