jueves, 23 de julio de 2026

Stay Tuned & Boicot Reality+We'll Be Right BACK!





//// The Post Reality Show deconstructs the traditional formats of television broadcasting, cable news, radio talk show, and political satire. It disrupts and rearranges this programming through the free-form collage of live electronic music, video manipulation, and remix of online found digital objects. The Post Reality Show is intended to deconstruct and dissect the very medium it embraces. The show is a total immersion in the sheer density of the media flow: with the artist at work in the studio taking center stage: a composer of media, media-traffic controller, and talk show host narrating the “ever-present-present of now,” amplifying and exposing the current state of the post Reality. / MAYBE.***
(TOO COOL; Pata-No UNLTD)

"¿Qué significa esto, decir que una idea o pensamiento está literalmente vivo? ¿Y que se aferra a seres humanos aquí y allí y los usa para actualizarse a sí misma en la corriente de la historia humana? Tal vez los filósofos presocráticos estaban en lo cierto: el cosmos es una vasta entidad que piensa. De hecho no haría nada más que pensar. En ese caso o lo que llamamos universo es meramente un tipo de disfraz que aquella toma, o es de alguna manera el universo. Una variación de esta visión panteísta sería la de la entidad que de manera astuta falsifica el mundo que experimentamos diariamente sin percatarnos. Esta es la visión de la religión más antigua de la India, y en cierta forma fue la visión de Spinoza y Alfred North Whitehead: el concepto de un Dios inmanente, un Dios dentro del universo, no trascendente sobre él y por tanto no parte de él. El dicho sufí por Rumi, «el artesano es invisible dentro del taller» se aplica aquí, con el taller siendo el universo y el artesano Dios. Pero esto aún expresa la noción teísta de que el universo es algo que Dios creó, mientras que lo que yo digo es que Dios no creó nada sino que simplemente es. Y pasamos nuestras vidas dentro de él, ella, o ello, preguntándonos constantemente donde puede ser encontrado él o ella.

(...) Bien, consideremos un tema favorito de los pensadores cristianos: el tema de la eternidad. Este concepto, hablando históricamente, fue una gran nueva idea traída al mundo por el cristianismo. Estamos bastante seguros de que la eternidad existe; que la palabra «eternidad» se refiere a algo real, en contraste digamos con la palabra «ángeles». Eternidad es simplemente un estado en el que eres libre y de alguna manera fuera y sobre el tiempo. No hay pasado, presente ni futuro, hay solamente una existencia puramente ontológica. Eternidad no es una palabra que denota meramente un tiempo muy largo; es esencialmente «sin tiempo». Bien, déjenme preguntar esto: ¿hay cambios que tienen lugar ahí, esto es, que tienen lugar fuera del tiempo? Porque si dices, «sí, la eternidad no es estática, suceden cosas», entonces sonreiré inmediatamente al respecto y señalaré que has introducido el tiempo una vez más. El concepto «tiempo» simplemente denota —o más bien da por sentado— una condición o estado o corriente —lo que sea— en la que el cambio sucede. No hay tiempo, no hay cambio. La eternidad es estática. Pero si es estática, es incluso menor que una larga duración; es más como un punto geométrico, una infinitud que puede ser establecida a lo largo de cualquier línea dada. Viendo mi teoría sobre el cambio lateral u ortogonal me defiendo a mí mismo diciendo «al menos esto es un sinsentido menor que el concepto de eternidad». Y todo el mundo habla sobre la eternidad, teniendo la intención de hacer algo sobre ello o no.

(...) En 'El hombre en el castillo' no doy una explicación real al porqué o cómo el Señor Tagomi se desliza al interior de nuestro universo; simplemente se sentó en el parque y contempló una pieza de moderna joyería artesanal abstracta. Se sentó y la estudió una y otra vez, y cuando levantó la vista estaba en otro universo. No expliqué cómo o porqué sucedió porque no lo sabía y retaría a cualquiera, escritor, lector o crítico, a dar una así llamada «explicación». No puede haberla porque, por supuesto como todos sabemos, semejante concepto es meramente una premisa ficcional; ninguno de nosotros en sus cabales considera ni por un instante la noción de que tales universos alternativos existen en un sentido real. Pero solo por diversión digamos que lo hacen. Entonces si es así ¿cómo están conectados unos con otros, en el caso de que lo estén o estuvieran? Si trazas un mapa de ellos, mostrando sus localizaciones, ¿cómo sería el mapa? Por ejemplo (y creo que esta es una cuestión muy importante) ¿están completamente separados los unos de los otros o se superponen? Porque si se superponen, problemas como ¿donde existen? y ¿cómo moverse de uno a otro? admiten una solución posible. Simplemente estoy diciendo que si en efecto existen y en efecto se superponen entonces podríamos, en algún sentido literal y muy real, ocupar en distintos niveles varios de ellos en un momento dado. Y aunque todos nos vemos los unos a los otros como seres humanos deambulando, y hablando y actuando, algunos de nosotros podríamos habitar unas cantidades relativamente mayores de, digamos el «Universo uno», que lo que lo hacen otras personas; y en vez de eso algunos de nosotros podríamos habitar una cantidad relativamente mayor del «Universo dos» y así sucesivamente. No sería meramente que nuestras impresiones subjetivas del mundo difieran, sino que podría haber una superposición, una sobreimpresión de un número de mundos, de modo que objetivamente, no en forma subjetiva, nuestros mundos podrían diferir. Nuestras percepciones difieren como consecuencia de esto. Y quiero añadir en este punto esta afirmación, que encuentro es un concepto fascinante: podría ser que algunos de estos mundos estén dejando atrás la existencia a lo largo de la línea temporal lateral de la que hablé, y otros están en proceso de moverse hacia una mayor materialización, en vez de menor. Esos procesos sucederían simultáneamente y en absoluto en un tiempo lineal. El tipo de proceso del que estamos hablando aquí es una transformación, un tipo de metamorfosis, lograda de manera invisible. Pero muy real. Y muy importante.

Contemplando esta posibilidad de una estructuración lateral de mundos, una pluralidad de Tierras superpuestas a lo largo de cuyos ejes de conexión una persona es capaz de moverse de alguna manera —puede viajar de un modo misterioso de lo peor a lo correcto, a lo bueno, a lo excelente—; contemplando esto en términos teológicos, quizá podríamos decir que de esta manera desciframos de repente las aseveraciones elípticas que expresó Cristo respecto al reino de Dios, específicamente a dónde se encuentra. Parece haber dado respuestas contradictorias y enigmáticas. Pero supongan, solo supongan por un instante, que la causa de la perplejidad no radica en algún deseo por su parte de confundir u ocultar, sino en lo inapropiado de la cuestión. «Mi reino no es de este mundo» se ha declarado que dijo. «El reino está en vuestro interior» O posiblemente «Está con vosotros». 

Sitúo ante ustedes la noción, que personalmente encuentro emocionante, de que él podría haber tenido en mente lo que dije del eje lateral de reinos superpuestos que contienen en ellos un espectro de aspectos que van de lo indeciblemente maligno a lo bello. Y Cristo estaba señalando una y otra vez que realmente hay muchos reinos objetivos, de alguna manera relacionados, y de alguna forma transitables por los humanos vivientes —no los muertos—, y que el más maravilloso de esos mundos es un único reino en el que él mismo, o Dios mismo, o ambos, gobiernan. Y él no habló meramente de una variedad de maneras subjetivas de contemplar un mundo; el reino era y es un lugar real diferente, en el extremo opuesto de un continuo que comienza con la esclavitud y amargo dolor. Fue su misión enseñar a sus discípulos el camino de cruzar a través de este camino ortogonal. Él no comunicó simplemente que nos encontramos ahí; él enseñó el método de llegar allí. Pero el secreto se perdió de manera trágica. El enemigo, la autoridad romana, lo destrozó. Y de este modo no lo tenemos. Pero quizás lo podemos redescubrir desde que sabemos que el secreto existe.

(...) Pero si han seguido mis conjeturas sobre la superposición de esos mundos alternativos y sienten como yo la posibilidad de que si hay tres, podría haber treinta o tres mil de ellos —y que algunos de nosotros vivimos en este, otros en otro, otros en otros y que aquellos eventos en una senda pueden no ser percibidos por las personas que no se encuentran en esa senda—; bien, déjenme decirles lo que quiero decirles y se puede hacer con ello. Creo que una vez experimenté una senda en la cual el Salvador retornó. Pero solo lo experimenté muy brevemente. No me encuentro ahora allí. No estoy seguro de que lo estuviera alguna vez. Ciertamente podría no volver a estar de nuevo. Me lamento por esa pérdida, pero es una pérdida; de alguna manera me moví lateralmente, pero caí de vuelta y entonces se había ido. Una montaña desaparecida y un arroyo. El sonido de campanas. Todo se ha ido para mí; se ha marchado completamente.

En mis historias y novelas a menudo escribo sobre mundos falsos, mundos semirreales así como mundos privados trastornados, a menudo habitados por tan solo una persona mientras entre tanto los otros personajes o permanecen en sus propios mundos de principio a fin, o son de alguna manera arrastrados a uno de los otros mundos peculiares. Este tema aparece en el corpus de mis veintisiete años de escritura. En ningún momento tuve una explicación teórica o consciente para mi preocupación respecto a esos pseudomundos poliformes, pero ahora creo que lo entiendo. Lo que estaba percibiendo era la multitud de realidades parcialmente materializadas, yaciendo tangentes a la que evidentemente está más manifiesta, esa en la que la mayor parte de nosotros nos ubicamos por consensus gentium.

(...) Incluso puedo contarles lo que me provocó recordar. A finales de 1974 se me dio pentotal sódico para extraerme una muela del juicio dañada. Ese día más tarde, de vuelta en casa pero aún bajo los efectos del pentotal sódico, tuve un breve destello agudo de recuerdos recuperados. En un instante los obtuve todos, pero inmediatamente los rechacé —los rechacé sin embargo con la certeza de que lo que había rescatado en forma de recuerdos enterrados era auténtico—. Posteriormente a mediados de marzo el conjunto de recuerdos, completo, intacto, comenzó a volver. Son libres de creerme o no, pero por favor acepten mi palabra de que no estoy bromeando; esto es muy serio, un asunto importante. Estoy seguro que al menos estarán de acuerdo en que para mí incluso decir esto es fascinante. No sé de nadie que haya hecho esta afirmación antes, pero sospecho que mi experiencia no es única; lo que tal vez sea único es el hecho de que estoy dispuesto a hablar de ello.

(...) Con esto quiero decir que durante ese breve periodo de tiempo —en torno a horas o quizá un día— no fui consciente de nada más que no fuera el Programador. Todas las cosas en nuestro mundo poliforme serían segmentos o subsecciones de Él. Algunas estarían descansando pero otras muchas moviéndose y conformadas como porciones de un organismo que respira, inhala, crece, cambia y evoluciona hacia algún estado final que había elegido para sí mismo por su absoluta sabiduría. Quiero decir que lo experimenté como autocreándose, dependiente de nada fuera de Él debido simplemente a que no había nada fuera de Él."

«Si les parece malo este mundo deberían ver algunos de los otros»
(K. DICK)

Un pensamiento acerca de Unicornios... ¿es un pensamiento real?
El Universo es un FRACTAL!
(POEE+)
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXVI ©

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