
"La carta antigua se titulaba El Ángel o El Juicio Final. Representaba a un Ángel o Mensajero que tocaba una trompeta a la que estaba sujeta a un estandarte que exhibía el símbolo del Aeón de Osiris. Bajo el Ángel se abrían las tumbas y resucitaban los muertos. (...) De modo que la carta representaba la destrucción del mundo por el Fuego. Esta destrucción tuvo lugar el año 1904 de la era vulgar, cuando el dios ígneo Horus reemplazó como Hierofante en el Este al dios aéreo Osiris. Al principio, pues, de este nuevo Aeón, conviene exponer el mensaje de aquel ángel que trajo la noticia del nuevo Aeón a la tierra.
La hora del nacimiento de un Aeón parece estar indicada por una gran concentración del poder político acompañada por los consiguientes adelantos en los medios de transporte y comunicación, por el desarrollo general de la filosofía y la ciencia y por la necesidad general de consolidar el pensamiento religioso. Resulta muy aleccionador comparar los acontecimientos que precedieron y siguieron a la crisis de hace aproximadamente 2000 años con los de un período de la misma duración centrado en el año 1904 de la vieja era. De ningún modo puede confortar a la generación presente la opinión de que es probable que nos sobrevengan 500 años de Tiempos Oscuros. Pero si la analogía no falla, eso será lo que suceda. Afortunadamente, hoy tenemos antorchas más luminosas y somos más quienes las portamos."
"Ten en cuenta, Oh Hijo mío, que la Cima de Sabiduría es la Apertura del Camino que lleva a la Corona y Esencia de todo, al Alma del Niño Horus, el Señor del Aeón. Este Camino es el Sendero del Loco Puro."
Que cada Acto sea un Acto de Amor y Culto.
Que cada Acto sea el Fiat de un Dios,
Que cada Acto sea un Manantial de Gloria radiante.
¡Nuit, Hadit, Ra-Hoor-Khuit!
¡El Aeón del Niño Gemelo!
¡Alégrate, oh Empíreo!
(M. THERION)
Iglesia del Surf del Cristo Risueño de la Costa LTD. MMXXVI ©
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